PERSONAJES:
- Monsieur la morte
- Dios
- Josefina
Fernández
- Tamara Fernández
- Sulma Fonseca
PRIMER ACTO
(Se abre el telón.
En la parte central del escenario hay un escritorio rústico de color opaco.
Sobre éste, hay un teléfono, una computadora y dos portarretratos. Detrás del
escritorio hay una silla amplia de oficina [con ruedas], sobre el respaldo
descansa un saco de gala negro. En el costado derecho del escritorio hay un
maletín negro. Del lado izquierdo hay un fichero, y junto a este un perchero
que sostiene una galera negra. En la silla esta sentado mesieur la morte,
vestido con camisa negra, corbata negra, unos pantalones de vestir negros,
acompañados con unos elegantes zapatos del mismo color. Este se encuentra
hablando por teléfono celular con Dios. La voz del interlocutor debe ser oída
por el público. La escena estará a oscuras, iluminando solamente con una luz
tenue y blanca, a la figura de mesieur la morte. Esta luz lo seguirá por cada
lado al que el vaya, durante esta escena.)
M. la Morte: No
quiero pecar de imprudente, pero lamentablemente me encuentro
agobiado de tanto viajar.
¿No podría relegarse este trabajo a otro?
Dios: (Con ironía). Disculpe que lo incomode
mesieur la morte, pero ¿para qué
cree que usted fue contratado? (con enfado), lo que me faltaba, ¿ahora
quiere que mande a hacer su trabajo a un ángel de la guarda?
M. la morte: No lo
decía por eso (se levanta y se dirige hacia adelante, en la zona central del
escenario), pero hace ya unos cuantos años que no se me dan vacaciones.
Dios: (con disgusto y voz
atronadora, al escuchar este volumen de voz, la Muerte se compunge de miedo)
¡Es usted un impertinente! ¿Le parece de profesional realizar
este planteo al jefe que todo lo ve?, su trabajo es de 24 horas los 365 días
al año. Usted sabía muy bien, cuando aceptó el
trabajo, en qué consistía esto.
M. la morte : (interrumpiendo),
Perdón, pero yo tuve que aceptar el trabajo si o si, muchas opciones no me
había dado, era irme para abajo o esto, ¿no coincide conmigo al pensar que esa situación
fue un tanto irregular?
Dios: (con voz cortante) Entonces ira para allá abajo si es lo que usted
prefiere. En
cualquier momento alguien aparecerá para vaciar su escritorio. (cuelga el teléfono)
M. la morte: (con mucho miedo en la voz, en
sus facciones y movimientos). ¡Espere, no cuelgue!
(pausa breve), ¿hola? (pausa) ¿hola? (pausa larga,
vuelve a sonar el teléfono y atiende de inmediato)
Dios: Noto temor en su voz, ¿le sucedió
algo?
M. la morte: (más tranquilo) está bien, acepto.
Ahora me pongo en marcha y hago el trabajo, ¿complacido?
Dios: (con tono burlón), mucho.
(pausa breve, y con voz firme) ¡ahora muévase
que el tren al mundo de los vivos sale en 15 minutos!.
M. la morte: (con apuro) sí, sí, perfecto. (cuelga,
se pone el saco, la galera, y se pone
a buscar una carpeta en el fichero) F-F-F, ¡acá está! (guarda la carpeta en el maletín), bueno
otra vez al trabajo. (agarra el maletín y sale
de escena con trote a media velocidad, se apagan las luces, y cae el telón )
ACTO SEGUNDO
(Se abre el telón.
Aparece en escena un paisaje descampado, con algunos árboles en sus costados, y
un camino amplio de tierra que culmina a lo lejos en un pueblo. De un momento a
otro hacen aparición tres muchachas vestidas de mochileras, caminando por el
camino. Sulma Fonseca, Tamara Fernández y Josefina Fernández [las dos últimas
hermanas]. Estas están discutiendo. La iluminación debe ser leve, pero le tiene
que dar un tono mañanero al paisaje)
Josefina: (con un
tono insistente) Apuren chicas, que quiero llegar para el carnaval del
pueblo.(Sulma y Tamara a
dúo) ¡Aguanta!
Tamara: (con fastidio y deteniéndose) estoy
reventada, hace más de 5 horas que no paramos de caminar. (Paran de caminar las
otras dos chicas, y se acercan a Tamara, que se sienta en el suelo)
Sulma: Si, para un poco, antes de ir a ese
carnavalucho quiero ba-ñar-me, (con malicia) ¿aparece esa palabra en tu
diccionario? (Tamara se levanta)
Josefina: che, ¿se la agarran todas con migo?,
yo también estoy cansada,(bosteza), pero quiero llegar de una buena vez,
(alentando), denle, un poquito más y llegamos. (De repente se escucha un
grito, en este momento, las luces se apagan, solo queda una luz muy leve iluminando a
las tres chicas) ¡¡¡CUIDADO!!!
(Las chicas giran sus cabezas, se prende una
luz intensa que ilumina a las tres muchachas y deja ver sus caras de terror, se
contorsionan como protegiéndose de un impacto y se escucha una frenada de
automóvil. Se prenden luces tenues como en la primera escena, el tiempo se
detiene, las chicas quedan congeladas en su pose de protegerse. Aparece
caminando en escena Mesieur la Morte vestido con pantalón negro, zapatos
negros, camisa negra, corbata negra, saco de gala negra y una galera del mismo
color. En su mano derecha tiene un maletín, en su izquierda un reloj de bolsillo
que lo mira. Se detiene delante de las chicas, que frente a la imagen de
mesieur la Morte vuelven a moverse).
M. la morte: ¡¡Hegem!! (carraspea)
(pausa). Ustedes sin duda alguna deben ser las muchachas F. (Las tres), ¿eh?
Josefina: ¿quién sos?
M. la morte: (Saca
de uno de los bolsillos del saco una tarjeta y se la entrega a Josefina). Ahí tiene mi tarjeta de
presentación, sírvase.
Josefina: (lee en voz alta), mesieur la morte, encargado oficial en
recibir almas. R.C. S.A. ¿Es una broma?
M. la morte: En
absoluto, mi tarjeta es más que clara señorita, no hay nada de broma en ella. Si fueran tan amables de ver
hacia sus espaldas, verán el camión congelado que hace unos
instantes iba a pasarles por encima. (Miran y quedan atónitas).
Este breve lapso, en el cual yo hago acto de presencia, es para realizar un
pequeño trámite burocrático.
Tamara: (recomponiéndose) Dos preguntas,
¿qué significa R.C S.A? Y ¿de qué trámite nos está hablando?
(pausa).
M. la morte: La
iniciales corresponden a Religión Católica Sociedad Anónima, y por el otro lado, (se detiene al ser
interrumpido por Sulma).
Sulma: ¿qué es eso de un camión
congelado?, no entiendo nada.
M. la morte: (deja
el maletín en el suelo, lo abre y saca de él una carpeta. La abre y se pone a leer muy solemnemente). 17
de enero del 2009, 7:45 horas. Camino de tierra, en las cercanías del
pueblo, “No me olvides”, en el sur argentino. Un camión de la empresa
CARGIL en dirección hacia el pueblo ya mencionado, arrasará con los
cuerpos correspondientes a Josefina Fernández, Tamara Fernández,
(hermana de la primera), y Sulma Fonseca, dejándolas sin vida.
(Breve pausa, y deja de leer), razón por la que yo aparezco, ya que
las tres deben firmar este papel (saca un papel de la carpeta), en el
cual hacen acreedores a la empresa Religión Católica Sociedad
Anónima de sus respectivas almas. Las cuales irán al Departamento
de Revisión de Almas, en donde se encargarán de verificar hacia
que lado deberán ir vuestros espíritus. (Pausa), ¿me he explicado
bien?
Josefina: (desechando con un gesto de la
mano todo lo que dijo mesieur la morte). Sí, sí, ya te escuché. Igualmente esto
me parece un delirio, ¿Yo muerta?, disculpá flaco, pero yo estoy
más viva que nunca, ¿ves? (Empieza a moverse por todo el
escenario, mientras repite, ¿ves?, en cada momento).
Tamara: (melodramática), Yo sabía que no
tenía que venir a este viaje pedorro. Me tendría que haber ido con algún
chongo por ahí, y no viajar de aventurera, (a su hermana), mirá lo
que nos está pasando.
Sulma: (ríe) Si estás mas sola que un
perro vos, ¿con quien te ibas a ir si no era con tus amigas?, contestá.
Tamara: Callate vos, ¡fea!
Josefina: Che alguien se da cuenta lo que
este loco nos está diciendo. Nos quiere hacer creer que estamos (pausa), estamos (no termina la oración).
M. la morte: (con
una gran sonrisa), exactamente, esa es la etapa de aceptación.(Pausa), lamentablemente, o
favorablemente para ustedes, están muertas.(silencio rotundo, seguido
por una pausa, Sulma se pone a llorar).
Josefina: Pará, no llores, esto debe ser
una confusión, ¡soy tan joven para morir!
M. la morte:
Disculpe que la interrumpa, pero según lo que consta en actas usted tiene 34 años, a si que podría
decirse que usted tan joven no es.
Josefina: (Enojada, y gesticulando con enfado
en cada palabra), encima de que sos
la parca sos un mal tipo, como me vas a echar abajo así.
M. la morte:
(intranquilo) No fue mi intención ofenderla, le pido mil disculpas si algo de lo que dije la supo
molestar.(pausa breve. Con firmeza). Bueno, no perdamos más tiempo, y firmen el
papel que lamentablemente para mi, tengo más trabajo para realizar. No
demoremos más el trámite.(saca una lapicera del saco, y la ofrece
para que alguna firme).
Sulma: Y bueh, si ya no queda otra (se
acerca a mesieur la morte, agarra la lapicera para disponerse a firmar).
Josefina: (corriendo hacia Sulma, le quita
la lapicera y la tira al suelo) ¿Estas loca? Como te vas a dar por vencida
así no más. ¡No hay que darse por muerta ni aun muerta!
M. la morte: (con
hartazgo) Lamento desmentirla, pero debo reiterarle que sí está muerta, al igual que sus otras dos
acompañantes.
Josefina: ¿Pero el camión no se había
congelado, antes de que nos atropelle?
M. la morte: Sí,
es correcto, pero cuando esta situación se normalice al efectivizarse las correspondientes firmas, el tiempo
volverá a correr (pausa), y el camión pasará por en cima de ustedes. Por
lo que técnicamente están muertas.
Tamara: (con cierta esperanza reflejada en
la cara), ah, ¡entonces yo me corro a un costado del camino y ya está!
M. la morte: No.
Cuando firmen todo volverá a la misma situación de antes, (silencio)
Josefina: Pero yo no lo pienso aceptar, tiene que haber una forma de que
esto no pase. (Pausa) (Elevando la voz hasta
casi gritar, enfadada) ¡El destino me
lo marco yo y no ningún pingüino vestido de negro!
M. la morte: Le
pido el favor que no me agravie, (severo), ya que si no estos momentos serán
tomados en cuenta por el Departamento de Revisión de Almas, y no creo que le guste ir para abajo,
¿entendió?
Josefina: Sí, no te enojes, yo decía nada
más.
Sulma: Pero yo soy atea.
Tamara: (mintiendo) y yo soy politeísta,
no jodamos.
M. la morte:
(revisa la carpeta), según lo que consta en acta, las tres fueron bautizadas según las normas de
nuestra empresa, así que todas van a ser juzgadas bajo nuestras leyes. (Breve
pausa)
Josefina: (se le ilumina la cara de
felicidad) ¡Ya se! (Se pone a bailotear)
M. la morte:
(confundido) Perdón, pero no comprendo su comportamiento. Y ya que estamos, firmen, que estoy apurado.
Josefina: ¡No! (se descuelga de los
hombros la mochila y la deja en el suelo, luego se agacha y empieza a revisar
dentro de ella. Luego de un breve tiempo se incorpora, con un mazo de
cartas en las manos)
M. la morte:
(mirando con gran interés las cartas), ¿no comprendo?
Josefina: (con energía) vamos a jugar una
mano de truco, si yo gano, nos deja en paz a nosotras tres, y si perdemos,
firmamos las tres el papel sin chistar (Sulma y Tamara empiezan a avivar a
Josefina).
M. la morte:
(dudando) no considero pertinente jugar a la suerte sus almas, aunque en verdad la idea me tienta mucho.(Se le acercan las tres
muchachas, lo rodean y se agarran las manos, dejándolo en el medio, sin
posibilidad de moverse. Empiezan a dar vueltas alrededor de él cantando “La
muerte tiene miedo” varias veces. Poco a poco la cara de Monsieur la
morte se va transformando, como si no aguantara la tentación de jugar) (De
repente estalla en un sentimiento de terrible enfado, y
desesperación) ¡Basta!,(recomponiéndose, las chicas
rompen la ronda y se lo quedan mirando),
¡está bien vamos a jugar!
(Cae el telón)
ACTO
TERCERO
(Se abre el telón.
Se repite el paisaje del segundo acto. Aparece mesieur la morte sentado en el
suelo, con el saco colocado encima del maletín, que está a su costado
izquierdo. Este está sentado en la parte de adelante del escenario, por la zona
central del mismo y se encuentra repartiendo las cartas. En frente de él está
sentada josefina. Detrás de ellos están Tamara y Sulma también sentadas, mutis
y con gran nerviosismo, mirando el partido. Hay de fondo música clásica. La
escena está altamente iluminada).
Josefina: (con tono burlón) Tenés miedito,
se te nota en la cara.
M. la morte:
(suspira), Por favor, miedo yo, que impertinencia tan grande. (Breve pausa) (Exigiendo) ¡Déle!, usted es
mano, ¿no piensa jugar?
Josefina:
(chicaneando), tranquilo che, no me apure si quiere sacarme buena.
M. la morte:
(ríe), Esta bien, pero yo tengo que seguir trabajando. (Josefina tira un 7 de espadas, acto
seguido se lo queda mirando fijamente
a los ojos)
Josefina: ¿Y? (pausa), ¿matas o no?
M. la morte:
(sagaz), prefiero jugar con tranquilidad, le dejo la primera (Acto seguido tira un cuatro de copas)
Josefina: (ríe, luego con voz ronca casi
tensa), que lastima, pero lamentablemente le debo cantar (elevando la voz) TRUCO.
M. la morte:
(medita un tiempo) ¡Quiero ver! (Josefina tira un tres de oro, a lo que monsieur la morte se queda mirando la
carta) Esto se está poniendo picante, quiero re truco. (se queda
esperando una respuesta)
Josefina: Quiero vale cuatro
M. la morte:
(medita un tiempo, luego eleva la voz. Empiezan a aparecer en su frente alguna gotas de transpiración).
¡Quiero! (tira un siete de oro y luego un ancho de basto, y comienza a reír
nerviosamente).
Josefina: (ríe a pompa suelta, cuando
termina lo mira nuevamente a los ojos, así están
unos largos segundos) Señor, espero que para otra vez tenga usted más suerte. (Tira su
carta, un ancho de espadas).
M. la morte: (con
terror en la cara) No, no puede ser. ¡Esto no me puede estar pasando a mí!
Josefina: (abraza a sus compañeras, y
luego le vuelve a hablar) Lo prometido es deuda,
rompa ese papel y déjenos en paz.
M. la morte: (se
queda como petrificado mirándolas, pausa breve) Está bien (rompe el papel, se pone el saco, agarra
su maletín y se va de escena caminando).
(Las chicas se
ponen a bailar de felicidad por todo el escenario. De repente se apagan las
luces quedando todo a oscuras, durante un breve instante. Se vuelven prender
las luces, y aparecen las tres chicas como en el segundo acto, en la escena que
las estaba por chocar el camión. Se vuelve a escuchar la frenada, pero esta vez
se le suma un insulto)-Córranse del camino par de bobas- (acto seguido se
escucha el arranque del camión. Las chicas se miran sin poder creerlo).
Josefina: Esto si
que fue muy loco.
Tamara: ¿No habrá sido el cansancio que nos
hizo alucinar?
Sulma: No, ¡esto fue muy real!- Dios existe
y es una empresa, que bárbaro.
Josefina: Si, si,
como todas las cosas es un negocio, (exasperada) pero no hinchen más
que quiero llegar a ese bendito pueblo de una buena vez.
(Sulma y Tamara al
unísono)- ¡ufa! (siguen caminando hasta desaparecer de escena). (Se apagan las
luces. Ese momento debe ser usado para modificar la escenografía)
(Se encienden las
luces. Reaparece la oficina de mesieur la morte, este entra en escena de forma
cansada, deja el maletín a un costado del escritorio, se saca el saco y lo
coloca en el respaldo de la silla, se dirige hacia el perchero y coloca la
galera, guarda la carpeta en el fichero. Se dirige nuevamente a la silla y se
sienta bruscamente, se desacomoda el nudo de la corbata, y se queda mirando el
techo, con expresión de nada).
M. la morte: Esta
si que no me la puedo creer. (eleva la voz)¡Tenía un ancho de basto!, (suspira)(pausa
larga, suena el teléfono, mesieur la morte se incorpora
lentamente y atiende)-hola, ¿quién habla?
Dios: vi todo lo que sucedió, ¿alguna
cosa para contarme?
M. la morte: (con
desesperación), no se enoje jefe, todo tiene una explicación.
Dios: (cortante) la única explicación
que se puede dar, es que la que usted es un timbero, que ya no sirve para este
trabajo.
M. la morte: Por
favor, no se enfade, fue una equivocación que no va a volver a repetirse.
Dios: (con gran enfado), por
supuesto que no va a volverse a repetir, ya que usted a partir de este momento esta despedido, ¿le
quedó claro?
M. la morte: (atónito)¡¿Qué?!
Pero San Pedro se ha mandado más cagadas que yo y sigue firme en su puesto de trabajo. No sea injusto,
jefe.
Dios: (cortante) No me hable a mi de
justicia, que esa ya me la se, además San
Pedro, es íntimo amigo mío, algo que usted no lo es, así que vaya agarrando sus cosas y se
me toma el buque. (Pausa breve) Más claro no
pude haber sido, ¿verdad?
M. la morte:
(explotando de rabia) pero metete el trabajo en lo más profundo del (se queda callado controlando su ira)
del espíritu, viejo gaga. Es más, vos no
me echas yo renuncio. (Corta el teléfono, agarra su saco, su galera, el maletín, y se va de escena a
paso rápido)
(CAE EL
TELÓN -FINAL).
Muy bueno Santi. Espectacular.....!!!!!!!
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