Eran dos. Estaba seguro que eran dos. Los había visto caminar a eso de las cinco de la tarde por la avenida principal del pueblo. Llevaban ropas blancas, con detalles marrones. Uno era más alto que el otro, y si se tomaba el trabajo de observarlos con atención, se percibía en uno, un claro acento cordobés.
Ambos habían sido visto juntos, caminando de forma extraña por el lugar y a la hora del robo. No cabían dudas, aquellos jóvenes, que ahora estaban tan sospechosamente normales en la plaza, tendrían que ser los atracadores. Todo coincidía.
El pueblo se revolucionó. toda la policía acudió al lugar para el arresto. Cuentan los vecinos de la zona, que hasta la prefectura, y el ejército hizo presencia para la captura de tan temibles malhechores.
Nadie en el lugar recuerda semejante operativo en toda su historia. Los diarios locales ya se relamían para hacer de esto una gran primicia. El aire parecía poder ser cortado con un cuchillo. Toda la expectativa estaba presente en ese momento.
Y al fin todo sucedió. Patrullas entrando en medio de la plaza. Tanques puestos en cada esquina al igual que francotiradores. Los jóvenes de blanco fueron apresados sin que estos pusieran resistencia.
En menos de 2 minutos, todo había acabado. Fueron arrestados con toda violencia y puestos en patrulleros, para luego ser trasladados a la dependencia del pueblo vecino, donde serían juzgados.
Nadie supo la razón de semejante operativo, y por ello se realizaban una y mil especulaciones sobre la identidad de los jóvenes, y la gravedad del acto en sí. Algunos decían que eran ladrones profesionales que escapaban de la justicia porteña. otros que eran espías britanicos en busca de información para lo que ellos decían, una segunda guerra por la soberanía de las islas. Y así se podía escuchar muchas hipotesis que rozaban lo absurdo. Solo un hombre concocía la verdad, y se llevo esta información al fondo de la tumba. Era demasiado vergonzoso. Nadie podía saber, que esos jóvenes solo habían robado, y por error, un kilo y dos pancitos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario