Te veo un día, igual a muchos otros días
y gratificas el momento.
Una sonrisa se hace piel,
y tus risas un recuerdo.
Tu ayuda me da fuerzas.
tu silencio me tortura.
Aparece el pasado,
Arrollador como mil ejércitos,
Y hacerle frente me condena.
Solo y desde arriba,
veo acumularse el tiempo.
Ahora, desde las profundidades,
Escucho mi grito.
Me mezclo entre vientos impetuosos,
¿ Y pretenden centrar un huracán desencadenado?
Ya no brillan tus ojos,
pues los míos se han cegado.
En esos instantes, de absoluta cordura,
en los que parecieras ayudarme.
Vuelvo a perderme, y no encuentro la salida.
Silencio y soledad,
vientos en el vacío.
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