Ante las sombras que se avecinan
Huyo despavorido
Busco un refugio en las cercanías
Un techo donde meterme
Pero no hay nada,
Solo el cielo abrumador
Destilando feroces bramidos.
Ni un astro se percibe
La oscuridad ya es plena.
Mis pelos se alborotan,
Y vuelan en distintas direcciones.
El viento me a atrapado,
Y no me deja escapar
Escucho atentamente entre soplido y soplido,
Y una bella voz percibo,
Tenue, apagada y triste.
Esa voz que el llanto tanto conoce.
Lloras a todo pulmón,
Tanto que me empapan tus gemidos
Y sin embargo, con una risa
Espero tus rugidos.
Miro como llegas, y observo como te vas.
Me río de tu belleza
Mas no de tu crueldad.
Mojado y sin fuerzas
Vuelvo a caminar.

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