Todo puede terminar mal. Lo peor, es que uno espera que salgan bien, pero lamentablemente par él, todo había salido desastroso.
-Que cagada- le decían. Como si él no supiera que todo estaba como el culo.
- ¿Che te sentís mal?- , le preguntaban, y él,en sus adentros, remordiéndose el labio inferior gritaba, -la puta madre que lo pario, ¿cómo carajo quieren que esté bien?. Sin embargo, sacaba su mejor sonrisa, miraba a su interlocutor con ojos ciegos, y repetía de manera monótona, -todo bien-.
Tal vez mañana repunte su suerte. Tal vez nunca suceda tal cosa. Pero algo era seguro, y era que él no podría estar peor, pues su infortunio ya era abrumador.
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