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miércoles, 29 de febrero de 2012

Soñar despierto o vivir dormido

El peso de los años en tus ojos.
El peso de tus sueños en la cara.
Una hipócrita sonrisa, que se dibuja
Pues ya nada es cierto.
¿Que más da levantarse
Si los sueños son sueños
Y tu vida una imagen?.
Prefieres lo irreal,
Y no sabes distinguir ya que cosa es cual.
No diferencias lo vivo de lo muerto,
Lo real de lo imaginario.
Es que ni tu existes,
Pues eres polvo en el desierto
Viento que ya ha pasado
Y un árbol en un bosque.
Soy un recuerdo de algo que pasó
Soy una memoria en la nada



                                                                               Suspiro profundamente,
                                                                               Cuento hasta diez,  ya todo acaba
                                                                               Nada es real, todo es mentira
                                                                               Y yo me ahogo en ese engaño.

martes, 28 de febrero de 2012

Nocturno

Sobre la arena fría y húmeda pose mi cuerpo.
Observe con detenimiento,
El cielo despejado, lleno de incandescentes luces,
Que recaían sobre mi rostro.
Y tajado por el silencio,
Tragué saliva una y otra vez.
Las brisas marinas recorrían mis pelos,
Dándome mensajes de dilatados tiempos.
El frió me hacia recordar a ella
y la brisa me hacía pensar en ti.
Te busco en el cielo,en el mar y hasta en la arena,
Pero tu rostro ya no está más.
Lloro, río, hasta corro hacia el mar.
Y la luna que me hipnotiza y hace danzar,
Tampoco ayudó a encontrarte.
Fue fugaz,
ni mentira ni verdad,
solo eso.....
Y ya no está.



lunes, 27 de febrero de 2012

Lluvia

Ante las sombras que se avecinan
Huyo despavorido
Busco un refugio en las cercanías
Un techo donde meterme 
Pero no hay nada,
Solo el cielo abrumador 
Destilando feroces bramidos. 
Ni un astro se percibe
La oscuridad ya es plena.
Mis pelos se alborotan,
Y vuelan en distintas direcciones.
El viento me a atrapado,
Y no me deja escapar
Escucho atentamente entre soplido y soplido,
Y una bella voz percibo, 
Tenue, apagada y triste.
Esa voz que el llanto tanto conoce. 
 Lloras a todo pulmón,
Tanto que me empapan tus gemidos
Y sin embargo, con una risa
Espero tus rugidos. 
Miro como llegas, y observo como te vas.
Me río de tu belleza
Mas no de tu crueldad. 
Mojado y sin fuerzas
Vuelvo a caminar.


domingo, 26 de febrero de 2012

Páramo

Corrías por la hondonada,
descalza y sin prisa
El viento refrescaba tu largo cabello
y el rocío que se hacía lluvia
mojaba tu cuerpo

De todas las cosa que había,
solo el árbol llamo tu atención
Era verde como el musgo
y estaba tan solo como tu.

Árbol y persona juntas
en una especie de conexión
Ya no importa la sombra
solo un poco de sol.

Ni los pájaros lo visitaban,
y tu lo mirabas
Podías estar con gente
pero totalmente sola te encontrabas

Se completaron por un rato
sabiendo que eran dos
Pero la noche acecha
y árbol se durmió

Ella se aleja a pasos cortos
pero la distancia se hace notoria
Apenas puede verse a la muchacha
que sola a quedado.
Y el árbol descansa,
marchitándose en soledad.


Son solo escudos de impotencia
Son solo llantos sin dolor
Viste que tu deseos son otros
pero sucumbiste ante la tentación

Ante una gran sensibilidad,
impones distancia y respeto
Y ante tanta soledad, 
buscas en tu ego

soledad y compañía,
amigas inseparables que tu y yo conocemos 
Lagos ficticios, y ríos alienables,
ya no son nada, solo inventos.

Cuenta con mi gracia
Cuenta con mi silencio
Cuenta que con que ya no soy el mismo,
pues ya he escuchado el viento. 



  

Puedo escribir los versos más triste esta noche




Que pedazo de poesía!! se las dejo para que la disfruten, un gran poeta chileno y una más que excelente poesía!

Pablo Neruda: Puedo escribir los versos más tristes esta noche

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos."
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como esta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche esta estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque este sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los ultimos versos que yo le escribo.

viernes, 24 de febrero de 2012

Miriam

Aún retumban en mis oídos tus últimas palabras
Recuerdo como amabas la vida y odiabas el silencio.
Recuerdo tus gritos, cargados de fastidio,
tus insultos e improperios, que tan humana te hacían. 
Lloro al saber que eso no está,
Lloro al ver a tus hijos despoblados de tanto amor. 

Lloro y me río,
pues tu risa se sigue escuchando
y los vientos no la callan. 
Algún día seré yo el que te vea,
y te pregunte por tu vida. 
Vida.....algo así. 

Si ese día llega,
no me lo hagas saber
Solo quiero voltearme y saber que estás.
Un recuerdo hecho carne,
un olvido hecho lagrimas,
y un silencio hecho canción. 

miércoles, 22 de febrero de 2012

Incomodo

Una nueva situación incomoda. La situación era de por sí insostenible, ¿Quién diría que después de 8 años siga teniendo los mismo recuerdos?.  Sin embargo nuevamente aparecía en acción, y nuestros pasados volvían a entrechocarse.
Me daba cuenta con solo verla. Sus movimientos, el ceño fruncido cuando escuchaba el tono de su voz , eran indicios claros de que su presencia no le era del todo grato.
Un leve olor a etílico al saludarlo me dio a entender que nuevamente había hecho una parada en un bar. Eso ya tencionaba el ambiente, y yo no podía evitarlo.
A ella le molestaba, y a mí estaba empezándome a a fastidiar. No se cuantas veces conté hasta cien. Creía que así tal vez el mal paso se iría rápido. Pero la verdad pegó de frente como si fuera un viento de tormenta, y percibí que ya no había forma escapar. Solo tuve que dejar pasar el tiempo, fingir una sonrisa y mentirme a mí  y a ella que todo estaba bien.

     

Soñando con vos

Encontré en el fondo de los sueños
aquello que creía perdido.
Añoraba tus sonrisas,
que llena de alegría estaban
Cuan contentos me puse,
pues con vida llegabas,
ya que en mi memoria
solo había recuerdos añejados.
El sueño me dio la fuerza,
de compartir un rato más,
de reírme a tu lado
 y no pensar en que ya no estás.
                                                                                    Ya se asoma el alba,
                                                                                     tus cantos me van dejando,
                                                                                     ya se abren mis ojos,
                                                                                    Y tu nuevamente me has dejado.


lunes, 20 de febrero de 2012

Espejo

Estupefacto miré como tus ojos sangraban. Era algo que no podía entender. Traté de socorrerte, pero tus manos me apartaron. Había algo en esa situación que te gustaba. ¿No te duele?, me pregunté, ya que no me animaba a decir palabra alguna y me quedé parado adelante tuyo, mirándote, casi sin comprender.
El silencio que había en aquella habitación, fue roto por tu perversa risa. Ya no eran solo tus ojos. Ahora tus orejas, tu boca e incluso tu nariz, desprendían sangre. Quise agarrar el teléfono, pero eso también me lo impediste. Traté de salir corriendo a buscar ayuda, pero tu mirada penetrante me detuvo, cual si se tratara de una fuerza extraña a mi voluntad.
Pasaron unos largos minutos, y en el suelo ya había una gran charco de color rojo. Estabas muriendo, y yo no podía moverme. Solo te miraba, y tu me respondías con tus ojos. -No hay nada que puedas hacer, es lo que tu deseabas, y lo que yo tanto quería-.
Las fuerzas fueron abandonándolo del cuerpo, hasta terminar cayendo de bruces al suelo. En la habitación se escucho un fuerte sonido. El espejo se había roto, y el sujeto yacía solo en la habitación.

domingo, 19 de febrero de 2012

Primer caída

Caía a una velocidad abrumadora y no había forma de pararla. El miedo se notaba en las facciones del niño y sus ojos se entornaban al  mirar fijo el asfalto que se encontraba a tan solo unos pies de distancia. Fue en ese momento que el tiempo pareció detenerse.
 El pequeño, ya con lagrimas en los ojos y sabiendo que en unos segundos sufriría un gran golpe, estaba asumiendo que ya no había escapatoria.
Y al fin sucedió. Un ruido potente, y acto seguido el llanto del niño. El padre tirando la cámara de fotos al suelo, y corriendo a socorrer a su niño, que todavía no controlaba bien su primer bicicleta.

sábado, 18 de febrero de 2012

Parca

Revotando por caminos sinuosos,
cual pelota de fútbol caigo a tus pies.
Blanca y fría, tu figura grande como siniestra se monta en el horizonte
Me miras con ojos penetrantes y sabes que soy yo el próximo
Olfateas mi miedo y mi aferro a la vida  
Te ríes de ello, pues sabes que son mis últimos minutos.

Tu pálida mano se apoya en mi espalda.
el miedo desaparece, y solo veo tu luz
Has dominado a la bestia.

Ya se que eres la parca, 
Ya se que me vienes a buscar
Ya se que no puedo negarme, 
Tan solo quiero respirar
Uno, dos o tres segundos más
Nuevamente apoyas tus manos en mis hombros
Ya se que seguirá.
Algo a cambiado en tu mirada,
Una lagrima de tus ojos has dejado escapar.
De una u otra forma,  te has conmovido.
Parca, no llores más
Pues yo ya me despido. 

Te olvidé, para sentirme mejor, pero sin darme cuenta tu recuerdo fue destrozando mi alma.

Soy solo un hombre más, herido por mis pretenciones, y asesinado por la memoria.

Cuento que no existo, pues los sueños han caído.
Cuento que no muero, por que la vida se ha estancado.

Ya no hay muerte, solo vida.
Y ella es más tortuosa que mil muertes

Cuantos caminos por recorrer quedan, yo solo veo sin mirar
Y mis pies pisan lo que no se percibir.


viernes, 17 de febrero de 2012

Como el culo

Todo puede terminar mal. Lo peor, es que uno espera que salgan bien, pero lamentablemente par él, todo había salido desastroso.
-Que cagada- le decían. Como si él no supiera que todo estaba como el culo.
 - ¿Che te sentís mal?- , le preguntaban, y él,en sus adentros, remordiéndose el labio inferior gritaba, -la puta madre que lo pario, ¿cómo carajo quieren que esté bien?. Sin embargo, sacaba su mejor sonrisa, miraba a su interlocutor con ojos ciegos, y repetía de manera monótona, -todo bien-.
Tal vez mañana repunte su suerte. Tal vez nunca suceda tal cosa. Pero algo era seguro, y era que él no podría estar peor, pues su infortunio ya era abrumador.


Olvido

                            Verlos como se juntan, como se abrazan, como sus miradas se entrecruzan
                                                            son cuchilladas en el corazón....

                                yo ya no miro, porque mis ojos desangrados han dejado de mirarte
                                  yo ya no te escucho, porque la tierra ha tapado mis oídos
                                                                       ya no te siento
                                                         por que he muerto por hacerlo.

jueves, 16 de febrero de 2012

      Débiles susurros que me matan.
              Sueños del alma que han caído
                    Perdiste la ruta del camino.
                         Ya no hay vuelta para atrás.


                      Sigues corriendo, quieres ver,
          Que ya no hay tierra por recorrer. 
    Esta noche se ha ido
Una nueva piedra por mover. 


                 Tus recuerdos serán infinitos
                           Una sonrisa estará muy bien.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Efimero

Observadora, tranquila, risueña y fría como la nieve
Esas sutiles miradas,
Esos ecos en el tiempo. 

Me piden que te olvide.
Me pido olvidarte.

¿te ríes de mi sufrimiento?,
Yo  prefiero cantar por tu alegría.
No olvides que te escucho, 
No olvides que te observo
Se lo que tu sabes, y no digo lo que callas. 

Cuantas razones para odiar.
Cuantas para amar.
Cientos de pensamientos que huyen por recordar. 

martes, 14 de febrero de 2012

SOBREVIVIENDO

Irrumpieron en la casa que él había abandonado hace tan solo unos cuantos minutos. Ya no había nada que llevarse. Solo quedaban los recuerdos de que alguien había estado por allí. Ropa tirada, algunos libros caratulados como subversivos, alimentos a medio comer, entre otras cosas. Pero lo importante ya no estaba. 
El objetivo de estos siniestros señores, que vestían con camperas de cuero gris, no estaba en la casa. Ni tampoco en la del vecino.
 Las ordenes eran allanar esa morada en particular, pero en estas épocas, la brecha entre orden y libre albedrío se entrecruzaban constantemente. -Ese televisor es mío es gritó el hombre que estaba apostado en la puerta de entrada. Nadie se atrevió a retrucar, el oso era un tipo de temer, grandote y con cara de malo, el típico perro que ladra y muerde. Ya no habían más cosas que sustraer, salieron de la casa, y se dirigieron a lo del vecino, que nada tenía que ver. Por las dudas de cían ellos. 
Consistía nada más ni nada menos que dejarle un mensaje. Entraron a la fuerza en el terreno lindante, y luego de golpear un rato al hombre de la casa, le trasmitieron de forma clara el mensaje: -Si ves a tu vecino, decile que estos buenos muchachos lo buscan. Hizo una pausa breve, luego comentó: -no creo que seas mal tipo, pero viviste al lado de una mierda subversiva que mata pibes en los colegios, no se enoje con nosotros, pero esto es una guerra, y como tal, vamos a hacer todo por enterrarlos. Dicho esto, le propino nuevamente una patada en la cara, (cabe destacar que tenían al hombre en el suelo a punta de pistola) y se retiraron.
Habrán tardado entre veinte y treinta minutos entre las dos casas. Se fueron hacia la esquina, donde los esperaba el Falcon con el motor encendido. Ya sabían que hacer. A de más de la casa en la que habían entrado, tenían un par de sospechosos más que "visitar". sin embargo, el oso se quedó dubitativo, y cuando habló, sorprendió a todos, (era del tipo practico y no solía pensar mucho): -La comida estaba tibia, este hijo de puta todavía puede estar dando vueltas por ahí.   

                           
                                                                    ***


Corrió por las calles.No miraba hacia ningún lado, solo hacia adelante. El miedo que tenía no lo dejaba pensar. 
Se detuvo en el parque de su infancia. Necesitaba tranquilizarse unos segundos. Era primordial pensar el próximo paso. ¿A donde mierda voy?, esa pregunta se le aparecía en la cabeza una y otra vez. Alguien había caído, y él era el próximo. Su superior lo había llamado. Era corto el mensaje: -Rajá que sos boleta. Agarró lo que creyó importante, la plata que le quedaba, algo de ropa que metió en el maletín de trabajo, y salió de sus casa. Le hubiera gustado poder agradecer a su vecino por su bondad en cuidar a su perro cuando el no estaba presente. pero eso ya no era importante.
 Ahora estaba mirando como el viento removía las hojas un árbol. No sabía por qué, pero eso lo tranquilizaba. Cuando por fin pudo tomar compostura, se dirigió a la parada de micros de la otra punta del parque. No sabía que micro iba a tomar, pero tenía pensado un plan de distracción. En estos tiempos el que no se cuidaba el culo ya no contaba el cuento. 
Se subió en el bondi justo cuando por la otra calle aparecía un Falcon verde con cuatro hombres a bordo vigilando cada rincón del parque. Se percató de esto, y el corazón le empezó a latir de una forma tal que parecía querer salir de su tórax. por suerte los hombres del auto no lo habían visto.
El muchacho, que se había sentado en la última fila del autobús para poder tener una visión general del lugar, no supo cuanto estuvo viajando. Cuando bajó, no sabía en donde estaba. Caminó unas cuadras y volvió  a tomarse un colectivo. Esta vez estaba más tranquilo. no había moros en la costa, así que actuó como una persona normal. Luego de este colectivo, tomó otro y otro más. Solo cuando estuvo seguro de que ya no había forma de que lo estuvieran siguiendo, se fue hacia una esquina y paró un taxi. Mientras viajaba, las imágenes de esta siniestra aventura pasaban como fotos por su mente. Ya está todo perdido, pensó. 
Las fuerzas empezaban a abandonarlo, no era cagón, era realista. Iba a hablar con sus compañeros. Se iba a guardar. Ya no había nada por hacer, los habían hecho bolsa, y la pelea nunca había sido leal. No creía que lo entendiesen, pero no comía vidrio y no quería ser carne de cañón. 
Era hora de admitir la triste derrota. 

lunes, 13 de febrero de 2012

UN MAL JUEGO


PERSONAJES:

- Monsieur la morte
- Dios
- Josefina Fernández
- Tamara Fernández
- Sulma Fonseca


                                  PRIMER ACTO

(Se abre el telón. En la parte central del escenario hay un escritorio rústico de color opaco. Sobre éste, hay un teléfono, una computadora y dos portarretratos. Detrás del escritorio hay una silla amplia de oficina [con ruedas], sobre el respaldo descansa un saco de gala negro. En el costado derecho del escritorio hay un maletín negro. Del lado izquierdo hay un fichero, y junto a este un perchero que sostiene una galera negra. En la silla esta sentado mesieur la morte, vestido con camisa negra, corbata negra, unos pantalones de vestir negros, acompañados con unos elegantes zapatos del mismo color. Este se encuentra hablando por teléfono celular con Dios. La voz del interlocutor debe ser oída por el público. La escena estará a oscuras, iluminando solamente con una luz tenue y blanca, a la figura de mesieur la morte. Esta luz lo seguirá por cada lado al que el vaya, durante esta escena.)

M. la Morte: No quiero pecar de imprudente, pero lamentablemente me encuentro  
                    agobiado de tanto viajar. ¿No podría relegarse este trabajo a otro?
Dios: (Con ironía). Disculpe que lo incomode mesieur la morte, pero ¿para qué cree que usted fue     contratado? (con enfado), lo que me faltaba, ¿ahora quiere que mande a hacer su trabajo a un ángel de la guarda?
M. la morte: No lo decía por eso (se levanta y se dirige hacia adelante, en la zona central del escenario),         pero hace ya unos cuantos años que no se me dan vacaciones.
           Dios: (con disgusto y voz atronadora, al escuchar este volumen de voz, la Muerte se compunge de miedo) ¡Es usted un impertinente! ¿Le parece de profesional realizar este planteo al jefe que todo lo ve?, su trabajo es de 24 horas los 365 días al año. Usted sabía muy bien, cuando aceptó el trabajo, en qué consistía esto.  
M. la morte : (interrumpiendo), Perdón, pero yo tuve que aceptar el trabajo si o si, muchas opciones no me había dado, era irme para abajo o esto, ¿no coincide conmigo al pensar que esa situación fue un tanto irregular?
            Dios: (con voz cortante) Entonces ira para allá abajo si es lo que usted prefiere. En cualquier momento alguien aparecerá para vaciar su escritorio. (cuelga el teléfono)
 M. la morte: (con mucho miedo en la voz, en sus facciones y movimientos). ¡Espere, no cuelgue! (pausa breve), ¿hola? (pausa) ¿hola? (pausa larga, vuelve a sonar el teléfono y atiende de inmediato)
            Dios: Noto temor en su voz, ¿le sucedió algo?
 M. la morte: (más tranquilo) está bien, acepto. Ahora me pongo en marcha y hago el trabajo, ¿complacido?
            Dios: (con tono burlón), mucho. (pausa breve, y con voz firme) ¡ahora muévase que el tren al mundo de los vivos sale en 15 minutos!.
 M. la morte: (con apuro) sí, sí, perfecto. (cuelga, se pone el saco, la galera, y se pone a buscar una carpeta en el fichero) F-F-F, ¡acá está! (guarda la carpeta en el maletín), bueno otra vez al trabajo. (agarra el maletín y sale de escena con trote a media velocidad, se apagan las luces, y cae el telón )







                                 ACTO SEGUNDO


(Se abre el telón. Aparece en escena un paisaje descampado, con algunos árboles en sus costados, y un camino amplio de tierra que culmina a lo lejos en un pueblo. De un momento a otro hacen aparición tres muchachas vestidas de mochileras, caminando por el camino. Sulma Fonseca, Tamara Fernández y Josefina Fernández [las dos últimas hermanas]. Estas están discutiendo. La iluminación debe ser leve, pero le tiene que dar un tono mañanero al paisaje)


Josefina: (con un tono insistente) Apuren chicas, que quiero llegar para el carnaval del pueblo.(Sulma y Tamara a dúo) ¡Aguanta!
 Tamara: (con fastidio y deteniéndose) estoy reventada, hace más de 5 horas que no paramos de caminar. (Paran de caminar las otras dos chicas, y se acercan a Tamara, que se sienta en el suelo)
    Sulma: Si, para un poco, antes de ir a ese carnavalucho quiero ba-ñar-me, (con malicia) ¿aparece esa palabra en tu diccionario? (Tamara se levanta)
 Josefina: che, ¿se la agarran todas con migo?, yo también estoy cansada,(bosteza), pero quiero llegar de una buena vez, (alentando), denle, un poquito más y llegamos. (De repente se escucha un grito, en este momento, las luces se apagan, solo queda una luz muy leve iluminando a las tres chicas) ¡¡¡CUIDADO!!!
 (Las chicas giran sus cabezas, se prende una luz intensa que ilumina a las tres muchachas y deja ver sus caras de terror, se contorsionan como protegiéndose de un impacto y se escucha una frenada de automóvil. Se prenden luces tenues como en la primera escena, el tiempo se detiene, las chicas quedan congeladas en su pose de protegerse. Aparece caminando en escena Mesieur la Morte vestido con pantalón negro, zapatos negros, camisa negra, corbata negra, saco de gala negra y una galera del mismo color. En su mano derecha tiene un maletín, en su izquierda un reloj de bolsillo que lo mira. Se detiene delante de las chicas, que frente a la imagen de mesieur la Morte vuelven a moverse).

M. la morte: ¡¡Hegem!! (carraspea) (pausa). Ustedes sin duda alguna deben ser las  muchachas F. (Las tres), ¿eh?
     Josefina: ¿quién sos?
M. la morte: (Saca de uno de los bolsillos del saco una tarjeta y se la entrega a                                Josefina). Ahí tiene mi tarjeta de presentación, sírvase.   
     Josefina: (lee en voz alta), mesieur la morte, encargado oficial en recibir almas. R.C. S.A. ¿Es una broma?
M. la morte: En absoluto, mi tarjeta es más que clara señorita, no hay nada de broma en ella. Si fueran tan amables de ver hacia sus espaldas, verán el camión congelado que hace unos instantes iba a pasarles por                                encima. (Miran y quedan atónitas). Este breve lapso, en el cual yo hago acto de presencia, es para realizar un pequeño trámite burocrático.
     Tamara: (recomponiéndose) Dos preguntas, ¿qué significa R.C S.A? Y ¿de qué trámite nos está hablando? (pausa).
M. la morte: La iniciales corresponden a Religión Católica Sociedad Anónima, y por el otro lado, (se detiene al ser interrumpido por Sulma).
        Sulma: ¿qué es eso de un camión congelado?, no entiendo nada. 
M. la morte: (deja el maletín en el suelo, lo abre y saca de él una carpeta. La abre y se pone a leer muy solemnemente). 17 de enero del 2009, 7:45 horas. Camino de tierra, en las cercanías del pueblo, “No me olvides”, en el sur argentino. Un camión de la empresa CARGIL en dirección hacia el pueblo ya mencionado, arrasará con los cuerpos correspondientes a Josefina Fernández, Tamara Fernández, (hermana de la primera), y Sulma Fonseca, dejándolas sin vida. (Breve pausa, y deja de leer), razón por la que yo aparezco, ya que las tres deben firmar este papel (saca un papel de la carpeta), en el cual hacen acreedores a la empresa Religión Católica Sociedad Anónima de sus respectivas almas. Las cuales irán al Departamento de Revisión de Almas, en  donde se encargarán de verificar hacia que lado deberán ir vuestros espíritus. (Pausa), ¿me he explicado bien? 
    Josefina: (desechando con un gesto de la mano todo lo que dijo mesieur la morte). Sí, sí, ya te escuché. Igualmente esto me parece un delirio, ¿Yo muerta?, disculpá flaco, pero yo estoy más viva que nunca, ¿ves?                         (Empieza a moverse por todo el escenario, mientras repite, ¿ves?, en cada momento).
      Tamara: (melodramática), Yo sabía que no tenía que venir a este viaje pedorro.  Me tendría que haber ido con algún chongo por ahí, y no viajar de aventurera, (a su hermana), mirá lo que nos está pasando.
        Sulma: (ríe) Si estás mas sola que un perro vos, ¿con quien te ibas a ir si no era con tus amigas?, contestá.
      Tamara: Callate vos, ¡fea!
      Josefina: Che alguien se da cuenta lo que este loco nos está diciendo. Nos quiere hacer creer que estamos (pausa), estamos (no termina la oración).
M. la morte: (con una gran sonrisa), exactamente, esa es la etapa de aceptación.(Pausa), lamentablemente, o favorablemente para ustedes, están muertas.(silencio rotundo, seguido por una pausa, Sulma se pone a                  llorar).
     Josefina: Pará, no llores, esto debe ser una confusión, ¡soy tan joven para morir!
M. la morte: Disculpe que la interrumpa, pero según lo que consta en actas usted tiene 34 años, a si que podría decirse que usted tan joven no es.
     Josefina: (Enojada, y gesticulando con enfado en cada palabra), encima de que sos la parca sos un mal tipo, como me vas a echar abajo así.
M. la morte: (intranquilo) No fue mi intención ofenderla, le pido mil disculpas si algo de lo que dije la supo molestar.(pausa breve. Con firmeza). Bueno, no perdamos más tiempo, y firmen el papel que lamentablemente para mi, tengo más trabajo para realizar. No demoremos más el trámite.(saca                     una lapicera del saco, y la ofrece para que alguna firme).
        Sulma: Y bueh, si ya no queda otra (se acerca a mesieur la morte, agarra la lapicera para disponerse a firmar).
     Josefina: (corriendo hacia Sulma, le quita la lapicera y la tira al suelo) ¿Estas loca? Como te vas a dar por vencida así no más. ¡No hay que darse por muerta ni aun muerta!
M. la morte: (con hartazgo) Lamento desmentirla, pero debo reiterarle que sí está muerta, al igual que sus otras dos acompañantes.
     Josefina: ¿Pero el camión no se había congelado, antes de que nos atropelle?
M. la morte: Sí, es correcto, pero cuando esta situación se normalice al efectivizarse las correspondientes firmas, el tiempo volverá a correr (pausa), y el camión pasará por en cima de ustedes. Por lo que técnicamente están muertas.
     Tamara: (con cierta esperanza reflejada en la cara), ah, ¡entonces yo me corro a un costado del camino y ya está!
M. la morte: No. Cuando firmen todo volverá a la misma situación de antes, (silencio)
     Josefina: Pero yo no lo pienso aceptar, tiene que haber una forma de que esto no pase. (Pausa) (Elevando la voz hasta casi gritar, enfadada) ¡El destino me lo marco yo y no ningún pingüino vestido de negro!
M. la morte: Le pido el favor que no me agravie, (severo), ya que si no estos momentos serán tomados en cuenta por el Departamento de Revisión de Almas, y no creo que le guste ir para abajo, ¿entendió?
     Josefina: Sí, no te enojes, yo decía nada más.
        Sulma: Pero yo soy atea.
      Tamara: (mintiendo) y yo soy politeísta, no jodamos.
M. la morte: (revisa la carpeta), según lo que consta en acta, las tres fueron bautizadas según las normas de nuestra empresa, así que todas van a ser juzgadas bajo nuestras leyes. (Breve pausa)
     Josefina: (se le ilumina la cara de felicidad) ¡Ya se! (Se pone a bailotear)
M. la morte: (confundido) Perdón, pero no comprendo su comportamiento. Y ya que estamos, firmen, que estoy apurado.
     Josefina: ¡No! (se descuelga de los hombros la mochila y la deja en el suelo, luego se agacha y empieza a revisar dentro de ella. Luego de un breve tiempo se incorpora, con un mazo de cartas en las manos)
M. la morte: (mirando con gran interés las cartas), ¿no comprendo?
     Josefina: (con energía) vamos a jugar una mano de truco, si yo gano, nos deja en paz a nosotras tres, y si perdemos, firmamos las tres el papel sin chistar (Sulma y Tamara empiezan a avivar a Josefina).
M. la morte: (dudando) no considero pertinente jugar a la suerte sus almas, aunque en verdad la idea me tienta mucho.(Se le acercan las tres muchachas, lo rodean y se agarran las manos, dejándolo en el medio, sin posibilidad de moverse. Empiezan a dar vueltas alrededor de él cantando “La muerte tiene miedo” varias veces. Poco a poco la cara de Monsieur la morte se va transformando, como si  no aguantara la tentación de jugar) (De repente estalla en un sentimiento de terrible enfado, y desesperación)                                             ¡Basta!,(recomponiéndose, las chicas rompen la ronda y se lo quedan mirando), ¡está bien vamos a jugar!

(Cae el telón)







                      ACTO TERCERO




(Se abre el telón. Se repite el paisaje del segundo acto. Aparece mesieur la morte sentado en el suelo, con el saco colocado encima del maletín, que está a su costado izquierdo. Este está sentado en la parte de adelante del escenario, por la zona central del mismo y se encuentra repartiendo las cartas. En frente de él está sentada josefina. Detrás de ellos están Tamara y Sulma también sentadas, mutis y con gran nerviosismo, mirando el partido. Hay de fondo música clásica. La escena está altamente iluminada).

     Josefina: (con tono burlón) Tenés miedito, se te nota en la cara.
M. la morte: (suspira), Por favor, miedo yo, que impertinencia tan grande. (Breve pausa) (Exigiendo) ¡Déle!, usted es mano, ¿no piensa jugar?
     Josefina: (chicaneando), tranquilo che, no me apure si quiere sacarme buena.
M. la morte: (ríe), Esta bien, pero yo tengo que seguir trabajando. (Josefina tira un 7 de espadas, acto seguido se lo queda mirando fijamente a los ojos)
    Josefina: ¿Y? (pausa), ¿matas o no?
M. la morte: (sagaz), prefiero jugar con tranquilidad, le dejo la primera (Acto seguido tira un cuatro de copas)
    Josefina: (ríe, luego con voz ronca casi tensa), que lastima, pero                                           lamentablemente  le debo cantar (elevando la voz) TRUCO.
M. la morte: (medita un tiempo) ¡Quiero ver! (Josefina tira un tres de oro, a lo que monsieur la morte se queda mirando la carta) Esto se está poniendo picante, quiero re truco. (se queda esperando una respuesta)
     Josefina: Quiero vale cuatro
M. la morte: (medita un tiempo, luego eleva la voz. Empiezan a aparecer en su frente alguna gotas de transpiración). ¡Quiero! (tira un siete de oro y luego un   ancho de basto, y comienza a reír nerviosamente).
     Josefina: (ríe a pompa suelta, cuando termina lo mira nuevamente a los ojos, así están unos largos segundos) Señor, espero que para otra vez tenga usted más suerte. (Tira su carta, un ancho de espadas).
M. la morte: (con terror en la cara) No, no puede ser. ¡Esto no me puede estar pasando a mí!
     Josefina: (abraza a sus compañeras, y luego le vuelve a hablar) Lo prometido es deuda, rompa ese papel y déjenos en paz.
M. la morte: (se queda como petrificado mirándolas, pausa breve) Está bien (rompe el papel, se pone el saco, agarra su maletín y se va de escena caminando).

(Las chicas se ponen a bailar de felicidad por todo el escenario. De repente se apagan las luces quedando todo a oscuras, durante un breve instante. Se vuelven prender las luces, y aparecen las tres chicas como en el segundo acto, en la escena que las estaba por chocar el camión. Se vuelve a escuchar la frenada, pero esta vez se le suma un insulto)-Córranse del camino par de bobas- (acto seguido se escucha el arranque del camión. Las chicas se miran sin poder creerlo).

Josefina: Esto si que fue muy loco.
 Tamara: ¿No habrá sido el cansancio que nos hizo alucinar?
   Sulma: No, ¡esto fue muy real!- Dios existe y es una empresa, que bárbaro.
Josefina: Si, si, como todas las cosas es un negocio, (exasperada) pero no hinchen más que quiero llegar a ese bendito pueblo de una buena vez.
(Sulma y Tamara al unísono)- ¡ufa! (siguen caminando hasta desaparecer de escena). (Se apagan las luces. Ese momento debe ser usado para modificar la escenografía)



(Se encienden las luces. Reaparece la oficina de mesieur la morte, este entra en escena de forma cansada, deja el maletín a un costado del escritorio, se saca el saco y lo coloca en el respaldo de la silla, se dirige hacia el perchero y coloca la galera, guarda la carpeta en el fichero. Se dirige nuevamente a la silla y se sienta bruscamente, se desacomoda el nudo de la corbata, y se queda mirando el techo, con expresión de nada).

M. la morte: Esta si que no me la puedo creer. (eleva la voz)¡Tenía un ancho de basto!, (suspira)(pausa larga, suena el teléfono, mesieur la morte se incorpora lentamente y atiende)-hola, ¿quién habla?
          Dios: vi todo lo que sucedió, ¿alguna cosa para contarme?
M. la morte: (con desesperación), no se enoje jefe, todo tiene una explicación.
          Dios: (cortante) la única explicación que se puede dar, es que la que usted es un timbero, que ya no sirve para este trabajo.
M. la morte: Por favor, no se enfade, fue una equivocación que no va a volver a repetirse.
           Dios: (con gran enfado), por supuesto que no va a volverse a repetir, ya que usted a partir de este momento esta despedido, ¿le quedó claro?
M. la morte: (atónito)¡¿Qué?! Pero San Pedro se ha mandado más cagadas que yo y sigue firme en su puesto de trabajo. No sea injusto, jefe.
           Dios: (cortante) No me hable a mi de justicia, que esa ya me la se, además San Pedro, es íntimo amigo mío, algo que usted no lo es, así que vaya agarrando sus cosas y se me toma el buque. (Pausa breve) Más claro no pude haber sido, ¿verdad?
M. la morte: (explotando de rabia) pero metete el trabajo en lo más profundo del (se queda callado controlando su ira) del espíritu, viejo gaga. Es más, vos no me echas yo renuncio. (Corta el teléfono, agarra su saco, su galera, el maletín, y se va de escena a paso rápido)



                                        (CAE EL TELÓN -FINAL).

domingo, 12 de febrero de 2012

                Desde el fondo de las ruinas,


               Hay una voz que grita y grita




                                                    -AQUELARRE-

Cadáver exquisito 2

                  Te veo un día, igual a muchos otros días
                             y gratificas el momento.






                              Una sonrisa se hace piel,
                               y tus risas un recuerdo.



                             Tu ayuda me da fuerzas.
                               tu silencio me tortura.








                                 Aparece el pasado, 
                        Arrollador como mil ejércitos,
                        Y hacerle frente me condena.






                               Solo y desde arriba,
                          veo acumularse el tiempo.
                      Ahora, desde las profundidades, 
                                Escucho mi grito.






                Me mezclo entre vientos impetuosos,
      ¿ Y pretenden centrar un huracán desencadenado?






                            Ya no brillan tus ojos,
                       pues los míos se han cegado.








                En esos instantes, de absoluta cordura,
                     en los que parecieras ayudarme.
            Vuelvo a perderme, y no encuentro la salida.






                               Silencio y soledad,
                               vientos en el vacío. 

Ayer

Ahogado en mi propia angustia
vuelvo a ver como te vas
Mi hermando perdido,
 bastón que me sostenía.
Nuevamente me encuentro solo,
siendo yo mi único disfraz.












Más, mis fuerzas ya no alcanzan,
ante tan pocas ganas de seguir.
El cambio vuelve a tocar las puertas de mi casa,
Y tiene olor a pasado.






Encuenrtame si yo me encuentro. 

sábado, 11 de febrero de 2012

Mochila

Nuevamente me encuentro en la encrucijada. Pareciera ser que los buenos momentos son solo lapsos cortos que se escabullen de mi mano como si fuera arena. Tal vez, son solo treguas, y como tales, deben terminar en algún momento.
La vida nuevamente me da una bofetada. -¡Despertate!-, pareciera decirme.- Ya es hora de una nueva caída-, me grita.
Me acostumbré a que todo sea así. Bien o mal, es lo que me toca. Ya lo sé. Son las dos caras de una moneda, que inevitablemente viven en vigencia en cada rincón por el que ando.
Y la mochila cada vez está más pesada. Un nuevo problema para acumular. ¿Es que nunca se va a rajar la mochila?, quiero sentirme liviano, libre, pero no puedo. Está en mi personalidad seguir revisando en las profundidades del bolso, y verlos allí, amontonados, riéndose de mí.
Últimamente las cosas buenas tienen una cuota de maldad. Y así sigue todo el tiempo, desbordándome, dejándome sin aliento y sin voz, para que el silencio sea más fuerte que mis pedidos de ayuda. No respiro, no grito, no lloro, solo estoy, y seguiré estando. Para bien o para mal,  camino con mi mochila que ya empieza a cansarme.

Al despertar

                          La hora interminable entre la realidad y el sueño. 


                                            Espasmos de vidas y sueños


                                 ¿Quien pregunta por vos?


                      ¿La mujer de blanco, de manos suaves
                  o es el incandescente sonido del despertador?


                                   No quiero abrir los ojos

                                  me da miedo olvidar tu rostro 
                                         Pero no hay forma.

                                  Mis ojos abiertos están,
                            Y todo sus recuerdos se han ido


                              La monotonía a vuelto a ganar
                    Y los reinos de los sueños se han evaporado 

viernes, 10 de febrero de 2012

El cigarro

Sutilmente Introdujiste tu mano en el bolsillo. La lentitud con lo que lo hiciste me hizo pensar que disfrutabas del momento. Es más, creo que tu cara irradiaba una gran felicidad. ¿Qué designio del destino lleva a hacerte feliz poner una mano en el bolsillo?, me pregunté. No lo podía creer. Si mirabas con atención a su remera, blanca como la seda, te dabas cuenta que una gran parte de la salsa de lo fideos que habíamos estado comiendo hace tan solo unos minutos atrás, había terminado en aquella ropa. Pero igualmente, tu sonrisa estaba en tu cara, no importaba ninguna mancha, solo aquella extraña conexión entre tu mano y el bolsillo.
Fue en ese momento que percibí, viendo tu mano salir, que sacabas unos objetos. Trate identificarlos, pero tu mano, de manera perversa, casi sabiendo que quería saber que eran, los tapabas de manera absoluta. Unos segundos después, que para mi fueron eternos, me diste la espalda como para que no pudiera observarte. 
Estaba comenzando a indignarme. Me molestaba no poder saber que era lo que había en su mano. Mientras mi enojo iba en aumento, comienzo a escuchar un sonido extrañamente conocido. Obligué a mi mente a tratar de recordar aquel sonido, estaba seguro que ya lo había escuchado alguna vez. 
Pese a los intentos que me di, no logre saberlo, hasta que vi con mis propios ojos lo que mi mente había distorsionado. El humo se dispersaba por el aire, mezclándose con el viento dándole formas extrañas, como si cuchillos estuvieran cercenando el aire. 
Lentamente volviste a darme la cara, y fue ahí que vi tu cigarrillo, y que con voz aguda me dijiste: -El pucho después de comer no puede faltar-, mientras guardabas el atado nuevamente en tu bolsillo. 
                                                               Me cuesta reaccionar ante tanto silencio.

 
Las cosas que creí reales han pasado a ser recuerdos. 


                                                                                       Recuerdos hermosos que no quiero olvidar


                                  Tu silencio me deja herido, 


        desangrándome de a poco.


                                                      Podía verme reflejado en tus ojos


           y rendirme ante tu sonrisa


                           ahora solo veo unas cuencas vacías, en donde la luz no florece


                                                     Y tu silencio me contamina.  

jueves, 9 de febrero de 2012

Un pueblo con historia

Sonaron al rededor de cinco veces las campanadas del reloj antiguo. Como estaba ubicado en la sala de estar, el sonido se amplificaba por el grave eco. Los jóvenes Rodriguez, ya no soportaban tal bullicio, por lo que decidieron tomar cartas en el asunto. Realizaron un plan maestro que terminaría cumpliendo su objetivo, destruir de una vez y para siempre el odiado reloj. 
El problema era que en la casa no contaban con una libertad plena. La madrastra Georgina, estaba constantemente encima de los niños. No permitía ninguna insolencia, por lo que generalmente Alfredo y Julio siempre pasaban grandes partes de sus tardes en una u otra penitencia. Cabe destacar, que ambos  se potenciaban ante cualquier travesura. 
Esa tarde, los jóvenes aprovecharon que la madrastra dormía su siesta matinal, para acecharse en torno del reloj. Tenían todo planificado. Habían robado los guantes del mayordomo, para que al momento de romperlo, dejaran una huella que sentenciara a otra persona.
lamentablemente para ambos,  el plan hacía agua por muchos lados. Cuando el más joven de los hermanos tiró la piedra, no percibió que su padre se encontraba en ese momento limpiando uno de sus trofeos en la sala. La piedra que había tirado Julio, recorrió el aire en cámara lenta, o eso pareció sentir el  padre, mientras miraba el trayecto del proyectil hacia el reloj de su madre. Los hermanos no pudieron escapar de aquella sitaución, habían sido encontrados con las manos en la masa. La reprimenda fue grande, de hecho hasta lops vecinos escucharon los gritos. 
Gracias a este hecho, el pequeño pueblo logró tener una gran historia que contar. De hecho, con el tiempo la travesura de los Rodriguez fue desvirtuándose a tal punto que con el tiempo paso a ser una historia totalmente diferente. Se hizo tan famosa, que hasta el pueblo cambio de nombre. Pasó de llamarse ·Las Mercedes· para ser reconocida como ·La atracada·, la ciudad capital de los relojes de pared.  

El cuento que no es cuento


         Hube de sentarme un día en la mesa de la cocina, y con un papel frente a mis ojos,  dejé escapar mi imaginación.  Me desbordaba  la alegría, al darme cuenta, que miles de imágenes a la mente me venían, y cual si fuera un costurero, hilé toda secuencia posible, que me llevara de una historia inexistente aun mero cuento existencial.  Fue ahí cuando con el dulce canto, del lápiz al rozar el papel, despabilé mi mente, y empecé a escribir.
         -En un lugar desconocido, en un tiempo muy remoto, y en un planeta imaginario, comencé escribir. Luego de la presentación espacial, debía de inventar a los personajes. Estos tendrían que  ser imponentes, ya que cumplirían grandes acciones, a medida en que transcurriera la historia. Con tan solo un esfuerzo, los nombres y características de dichos personajes, aparecieron en mi mente, y cual si fuera una copa de vino derramándose en la mesa, los volqué sobre el papel. Ya tenía todo en su lugar, solo quedaba llevar a cabo una gran historia. Algo que poco a poco, se fue originando en las inmensidades de la inspiración.
         Pasaron horas, incluso días, cuando la propia historia  me introdujo en una gran disyunción.  Me encontraba en la parte en el que el nudo se vuelve desenlace, y tenía que responderme dos  grandes preguntas. ¿Qué personaje sería el héroe?, y ¿cuál sería el que debería morir?, para darle a la historia, ese tono de dramatismo.
         Pensé y repensé, dichas preguntas, pero no lograba encontrar las respuestas. Creí que me había quedado falto de ideas, ya que pasaban los minutos, y mi mente aún seguía en blanco. Pero, de una forma maravillosa, como si fuera una luz divina que ilumina a un ángel al bajar hacia los paraísos terrenales, llegué a  las tan ansiadas respuestas.
         Me encontraba a punto de escribir el mágico final, cuando un repiquetear continuo e incesante me atrajo hacia la realidad. Era el teléfono. Lo atendí. La charla duro unos cuantos minutos, y cuando al fin pude colgar, me dirigí nuevamente hacia el papel. Fue ahí donde pude darme cuenta, que el glorioso final, se había borrado de mi mente. Luego de minutos de rabia, intenté reponer la historia con otros finales, pero ninguno era tan magnifico como el que antes había imaginado, por lo que tuve que quedarme con el gusto triste y amargo, de un cuento sin final.

Ser vasco


Hubo de pasar un tiempo
Cinco o seis eternidades
Pero siempre han llegado
Los tiempos de volver a mis pagos.

Inmovible y rígido
Sus muros intangibles han quedado.
Miles de almas sus suelos han pisado
Y miles de gritos su cultura aclamaron.

No es elitismo, ni ninguna otra cualidad,
Es orgullo de inmensidad.
Solamente a los que les ha tocado

Pueden clamar en el viento,
Viva euskalherria o
Gora Euskadi ESkatuta

¿Qué es la amistad?


Puede entenderse como una unión fraternal entre una o mas personas, pero yo no la llamaría así, si bien concuerdo en cierta parte con ello.
         Para mi la amistad es un sin fin de vivencias, que se comparte con alguien en particular.
Se puede tener muchos amigos, o pocos, pero la amistad se forma de una por ves y en muchas ocasiones.
¿Los amigos pueden contarse con los dedos de la mano?, creo que si, hay pocas personas que llegan a ser un amigo, pese a que usamos este termino muchas veces para referirnos a alguien, que aunque lo consideremos algo mas que un amigo, no lo es(tampoco es un conocido, es algo más que eso, pero no encuentro un termino apropiado para esto), en pocas palabras un amigo es alguien que después de haber pasado muchas cosas junto a uno, logran entenderse, como por ejemplo, vasta con un gesto para que el otro entienda lo que uno quiere y viceversa.
Un amigo es aquel, que sabe estar cuando uno esta mal, pero por sobre todas las cosas un amigo es...................... ¡un hermano de la vida!

Solo soy nada



Que feo que puede ser
aveces la soledad
Parecen que se me clavaran
Cuchillos de cristal
Por mi cabeza pasan
Aquellas secuencias
Que me llevan al recuerdo
Me llevan a la indulgencia
El arco iris perdió
Sus colores este día
Los grises aparecen
y me muestran un nuevo día
Me dan a entender
Que ya no sirvo más
Por eso me refugio en la soledad

Somos como gotas que caen en el suelo
Somos como gotas en esta realidad

Por eso nunca me falta
Un poco de manía
Que me lleva todo el día
A la desesperación
Como arrancarte, un poco de felicidad
Si me tienes acorralado y me vienes a buscar
Ya estoy listo
Para desaparecer
Solo  soy nada y  con tigo también



Somos como gotas que caen en el suelo
Somos como gotas en esta realidad

miércoles, 8 de febrero de 2012

Cadáver exquisito

No me pidas que te de lo que no puedo darte

No me pidas, que calle cuando mi voz brota por mis labios 

No me pidas que no llore, si tu estas sufriendo

Solo puedo ofrecerte mi verdad

¿Por qué soy yo el que ahora pide?

Una respuesta

Un grito

Un insulto

Solo algo que me haga sentirte

Quiero vida, y tu me la niegas

Una respuesta y todo termina 

Una respuesta, bien o mal es un reencuentro

una salida a este bien que tan mal me ha hecho 

Tormenta de Verano

El agua corría sobre todo mi cuerpo. Ya no quedaba ningún sector seco en mi vestimenta. Corría a toda velocidad
en lo quedaba de vereda. Los rayos parecían caer al lado mio, y los truenos perforaban mis oídos. Pese a esto, el paisaje me obnubilaba. Nada más hermoso, nada tan real, como aquella lluvia. 
Las calles se habían transformado por completo. La naturaleza había hecho su juego, y los ríos, rápidos como en las montañas, corrían libremente por el asfalto. 
Una lluvia que recuerda a otra lluvia. Una tormenta que recuerda a otra, pero ninguna tan real, como esta última.