que alojada en su madre estaba.
EL viento corría libre,
tanto que ella cayó
Dulce, frágil y hasta suave,
yace sobre el césped.
Corren los insectos a desplegarse ante la magnitud de tal belleza.
Pues suave, frágil y hermosa,
son los besos del reencuentro.
Tu fruta, es oro y agua a la vez.
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