Y resonaron en el viento, tus gritos alocados.
Plácidamente hilaste el oscuro lienzo
Aquel de engaños y falsedades
Aplaudo tu silencio y formas
Pues no me había enterado.
Al fin saltaste la cerca,
Y del otro lado has quedado.
Ahora, no implores mis recuerdos,
Ni mucho menos mi perdón
Pues no hay nada que perdonar
Somos uno y otro
Dos caminos, y nada más.
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